sábado, 24 de mayo de 2014
Cambio de estrategia
domingo, 1 de diciembre de 2013
Al César lo que es del César.
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| Honor y Gloria a Julio (César) |
domingo, 24 de marzo de 2013
Un poco de historia
lunes, 18 de marzo de 2013
¡Angelitoooo!
lunes, 25 de julio de 2011
Ocho negritos...
Ocho jugadores de frontenis formaban un equipo. Llegó un dia en el que uno se lesionó. Y quedaron siete. Vino un jovencillo que le gustaba este deporte y les preguntó si podía jugar con ellos. No le dejaron pues no tenía buen nivel. domingo, 26 de junio de 2011
Pues no debo parecer tan mayor...
sábado, 9 de abril de 2011
La gran excusa
Hemos hablado sobre muchos de los factores que influyen en un partido: la cancha, el jugador, la pelota, los contrarios, el compañero, el técnico..., y nos quedan algunos más que también participan en el espectáculo del frontenis. jueves, 2 de diciembre de 2010
Todo por amor

Nadie te quiere como yo. A tu lado siempre me he sentido acompañado. Sólo tú me das seguridad. Los demás me dicen que te abandone, que me aparte de tí. Pero no lo voy a hacer. No puedo estar equivocado. Contigo he pasado los últimos veinte años. Juntos hemos vivido alegrías y tristezas. Cuando las cosas no iban bien, te miraba, me acercaba a tí y sabía que nunca me abandonarías, que siempre estarías allí, en el mismo sitio, dándome seguridad. Y cuando todo se ponía a mi favor, tú eras mi estandarte, mi lugar a proteger, mi bastión. Nadie me separaría de tí.
Pero ahora, en estos tiempos que corren, me llaman anticuado, dicen que ya no sirvo para nada, que lo mío es caduco. Me empujan a abandonarte, a dejarte de lado. Incluso me tildan de cobarde. Pero yo soy fiel a mis principios y nunca te dejaré atrás. Quiero que sepas que te quiero número siete. Siempre he estado a tu lado. Los nuevos tiempos quieren empujarme a que juegue en el número seis, más rápido, más agresivo, al aire, pero yo no lo haré. Siempre estaré ahí, contigo, número siete, aunque no juegue al aire, a pesar de ir de cabeza, incluso aunque abandone a mi delantero y no le cubra. Todo por tí. Prefiero estar contigo número siete. Te quiero.
Siempre tuyo
Julen Amorado.
martes, 23 de noviembre de 2010
La zanja

Estimados amigos:
Es un placer, una satisfacción y un descanso (me ayuda a trabajar menos) presentaros una nueva parábola de Jose Carlos. Anteriormente ya nos ofreció "la caja de herramientas" - podéis verla en la sección de "los mas leidos" - y tuvo (tiene) una gran acogida. Esta vez da una vuelta de tuerca más a la psicología del entrenamiento. Trata de poner luz a esas zonas oscuras que tenemos los deportistas. Disfrutarla.
Pd.- A Dinamita Rocky ya le pillaré. Por su culpa aún estoy riéndome desde ayer. ¡Vaya blog descacharrante que tiene (por su fondo y su forma). Humor, hmmm...¡qué arte tan difícil! Os adelanto que la próxima entrada en este blog tratará sobre Julen Amorado.
LA ZANJA by Jose Carlos
En los comienzos cualquier esfuerzo que se haga, independientemente de su dirección, reporta avances significativos y a corto plazo, pero “la pregunta del millón” viene a continuación, ¿cuál es el siguiente paso? Pues …. seguir dedicándole tiempo y esfuerzo. Esto no varía, ya lo hemos dicho y no queda otra. La diferencia la marca en qué o a qué dedicamos ese esfuerzo.
Hay muchos que caen en “el síndrome de la zanja”. Como el esfuerzo dedicado en alguna área concreta les ha reportado progreso y satisfacción, siguen invirtiendo en lo mismo. Se aferran a lo que les ha funcionado y parece que no conciben otra manera de mejorar. Se esfuerzan más y más, trabajando duro pero sin darse cuenta que recorren el mismo camino de ida y vuelta y que cada vez hacen más huella, se van hundiendo más y más hasta que no se les ve ni la cabeza y pierden de vista el resto del horizonte.
Dentro de los que viven en las zanjas, yo distinguiría tres grupos: los inconscientes satisfechos (creen que lo están haciendo bien y no conciben otro frontenis), los especialistas (son conscientes de que habitan en la zanja, pero buscan explotar esas virtudes. Son un verdadero peligro si en un partido te “enredan” en su juego) y los insatisfechos (estos quieren progresar pero insisten en lo mismo en busca de “esa mejora” que nunca acaba de satisfacerles por completo).
Hay gente que disfruta y vive feliz estando en su zanja, independientemente de cual sea. Es el tipo de frontenis que les gusta, con el que disfrutan y no echan nada en falta. ¡Fenomenal!, estamos en esto para disfrutar. Pero para los “insatisfechos” que se esfuerzan sin obtener los resultados deseados, yo les planteo el siguiente paradigma:
“Siempre que pasa lo mismo y yo respondo con lo mismo, el resultado es siempre el mismo”
y estábamos en que el resultado no nos gustaba del todo ¿no? Es por ello que a este grupo (a los otros también, seguro que disfrutarían incluso más) les propongo que levanten la cabeza y sean conscientes de que hay “mucho más campo que explorar y recorrer fuera de su zanja”.
De las zanjas, la más conocida, y la más peligrosa (la que más “engancha” y la más difícil de salir, debe tener algún lado oscuro que atrae), es la de la fuerza / potencia. Para sus “habitantes”, el pegar más fuerte es la única o más rentable manera de progresar, pero la mayoría de ellos hace ya tiempo que “pegan” de sobra como para darle la velocidad y atrasar la pelota más de lo, en buena lógica para el resto de mortales, necesario. Si aún no están satisfechos, igual lo que falta no es más fuerza si no “solamente todo lo demás”.
A los de este grupo les recordaría una de las frases que repite Javier:
POTENCIA SIN CONTROL = EMBARAZO SEGURO.
Para finalizar, “mi visión” (después de semejante “filílica” toca mojarse) sobre cual podría ser la manera más lógica de progresar es:
1º CONTROL, luego VARIEDAD y por último POTENCIA
Fuera aparte de las aportaciones propias de las dos primeras fases, estas sirven de catalizador para cuando pasamos a
Cuando se generaliza es cuando se cometen más errores, pero yo incluso iría más lejos y diría que los que empiecen por la potencia van a tener más dificultades para completar “su frontenis” y van a tener durante algún tiempo un handicap en contra en las competiciones que disputen.
Que “la fuerza” nos acompañe, si … ¡pero que no sea lo único que llevemos en la mochila para este viaje!
domingo, 19 de septiembre de 2010
La caja de herramientas

jueves, 22 de julio de 2010
Una ayudita, please.

martes, 1 de diciembre de 2009
Deseos (y II)
FIN
sábado, 28 de noviembre de 2009
Deseos (I)
Tal vez una noche tranquila para contar a vuestros niños...
Deseos
Tras anudar la primera y al cambiar de pie, le llamó la atención un brillo que venía de debajo del banco, en la esquina del fondo. Se levantó y acercó hasta allí. Vio un objeto metálico que proyectaba el reflejo de la luz blanquecina del vestuario. Lo cogió. Comprobó con sorpresa que tenía la misma forma de las lámparas maravillosas que tantas veces había leído en los cuentos infantiles. No pudo resistir la tentación. La frotó con la mano.
“¿Será posible que…” no acabó de hacerse la pregunta. De repente se apagó la luz del vestuario y una humareda amarillenta y fosforescente inundó toda la habitación. Quedó petrificado. Inmóvil. Más aún cuando entre la neblina empezó a vislumbrar la sombra de un ser orondo y vestido a lo árabe, que le miraba fijamente. Iba desnudo de cintura para arriba.
Nuestro jugador, Pepín Tamalo, asustado, sólo se le ocurrió preguntar con voz trémula:- ¿Vas a ducharte?
El fantasma o lo que fuera, le miró con sorna.
- ¿Tan mal huelo? – sin esperar respuesta prosiguió – Soy el genio de la lámpara maravillosa del frontón, me llamo Hironicus, vivo aquí, en este vestuario húmedo y feo y puedo concederte tres deseos.
Pepín, aún no repuesto del susto pero con incontenible curiosidad preguntó:
- ¿Puedo pedir cualquier cosa?
- Sólo si está relacionada con el frontenis. Soy un genio de segunda en prácticas, de momento sólo puedo moverme en este deporte amateur y minoritario y mis atribuciones no llegan a más. Para conceder sobre otros asuntos más importantes como el fútbol o el golf, tendré que pasar unos siglos con pequeños poderes. Eres mi primer caso y voy a tratar de complacerte al máximo. Pero sólo en asuntos relacionados con el frontenis. Pide, pide…
Pepín no dudo ni un momento. Por fin obtendría de forma rápida el deseo más ansiado durante toda su vida deportiva. Casi gritando, ilusionado con la expectativa, le dijo al genio:
- ¡Quiero ser el mejor del Mundo en frontenis!
El inexperto Hirónicus, meditó un momento. No mucho, la verdad, pues tampoco quería dejar una imagen de genio dubitativo en su primer interlocutor, que luego las referencias no serían buenas. Sonrió y dijo:
- ¡Concedido!
En ese instante Pepín sintió como toda la neblina que envolvía el vestuario empezó a concentrarse en torno a él. Perdió la visión de su entorno. Tan solo veía como un marcador de luces llamativas iba cambiando de números en orden descendente. 2009, 2008, 2005,…Al principio los números cambiaban con velocidad, casi no podía distinguirlos. Comprendió que era un indicador de tiempo. A la altura de 1980 la cuenta atrás se hizo más lenta. Esperó. De vez en cuando, rondando el 1940, el número permanecía fijo en el marcador un poco más de tiempo, como si alguien estuviera meditando sobre ese año. Pero siguió su inexorable descenso. Hasta que finalmente, en 1916, se paró.
La niebla desapareció de repente y Pepín se encontró en mitad de un destartalado frontón, de dimensiones reducidas, con una antigua raqueta de madera en las manos y viendo que una pelota de tenis venía hacia él. No le dio tiempo a pensar. Su instinto deportivo le hizo golpearla hacia la pared frontal. Le pegó fuerte. Oyó un oh, que debía venir desde las supuestas gradas, y a continuación una ovación cerrada. Otro jugador, que debía ser su compañero, se abalanzó sobre él, dándole un fuerte abrazo.- Bien, pendejo, que callado te lo tenías. ¿Estás mareado?
Su interlocutor le sujetó con ambas manos la cara. Pepín estaba blanco como la cera. No podía casi hablar.
-¿Dónde estoy?
- Pepín, soy Fernando Torreblanca, estás en mi frontón, en la calle Guadalajara nº 104, aquí en México.
La cara de alelado de Pepín obligó a D. Fernando a seguir hablándole, como si lo hiciera con un extraño.
- ¿No te acuerdas? Hemos quedado a jugar en mi casa, como tenía las manos hinchadas de tanto pegarle a la pelota esa de cuero, que parece una piedra, decidimos jugar con estas raquetas de tenis, aquí en el frontón. Nos hemos apostado unos pesos y hemos vencido….Esto del frontón con la raqueta es muy divertido. Le podemos llamar tenis-frontón.
Pepín que empezó a asumir la situación, miró a D. Fernando y en tono un poco irónico dejó caer:
- ¿Y porqué no frontenis?
D. Fernando sonrió:
- No está mal, acabamos de jugar el primer partido de frontontenis del Mundo. Y hemos ganado. Somos los campeones. Pasaremos a la historia. Me quedo con el Copyright de la palabreja esta.
No quiso escuchar más. Pepín se alejó cabizbajo hacia lo que podía ser el sitio donde tomar una ducha que le aclarara las ideas. Nada más entrar vio en el fondo de la habitación su lámpara maravillosa. La frotó con rabia.



